La felicidad de nadar y tirarse piqueros en la poza del Río Copiapó. Fotografía Cortesía de Solier Contreras.
En la caseta de cine Condell Caldera como operador de proyección.
Un apuesto niño en el patio de su casa
Mi abuelo, Gastón Figueroa, sosteniéndome en el cálido patio de nuestra casa en Puchacay, Collao.
Foto tomada por mi tío (gran aficionado a la fotografía documental) a un fotógrafo y su acompañante en uno de sus viajes a Chile.
En la fotografía se aprecia los trabajadores que colaboraron en la construcción de la escuela. Mi abuelo, en conjunto con el alcalde del momento aparecen guiando y comentando detalles de la obra. Fotografía cortesía de Rita Gajardo
Mi Padre Italo, saliendo del pique con mineral.
Mi mamá tirando estilo en una población de Coronel
Familia celebrando en la población Pedro León Gallo, calle Las Rosas, Copiapó.
Fotomontaje que hice con mi ampliadora artesanal de madera
Antigua plaza de Copiapó, fue elegida la plaza más bonita de Chile en su momento.
Manifestación de la agrupación Fin al exilio en el centro de Concepción.
Foto grupal de las personas que hicieron la limpieza del canal en para que no se inunde la antigua población. En la imagen: Pedro Martínez, los hermanos San Martín y el marido de la señora Melinca. Fotografía Cortesía de Patricio Torres
Cumpleaños de las gemelas, rodeado de la familia y yo queriendo soplar las velas.
Junto a mis hijos, Yania Elisa Muñoz Castillo y Hugo Muñoz Castillo, y mis sobrinas Evelyn Cabrera Miranda y Violeta Cabrera Miranda, en el foro de la Universidad de Concepción. Siempre nos movilizamos a apoyar cualquier acción política que hubiera en Concepción.
En mi colegio todos los años organizaban una marcha del "Día sin fumar", en esta ocasión a mi curso le tocaba disfrazarse de animales. El disfraz de perrito dálmata fue uno de los que pudimos encontrar en los locales de Concepción. Recuerdo que durante esa marcha estuve increíblemente acalorada por el grosor del material pero muy contenta con mi disfraz. Al llegar a mi casa a mi mamá se le ocurrió tomar ésta fotografía con todos mis peluches, ya que decía "yo me veía como uno más".
Nuestro sueño hecho realidad cuando la población Santa Filomena no cumplia aún su primera década.
En esta imagen se encuentran mis padres, Carmen Salazar y Javier Escobar. En ese momento, mi madre tenía 24 semanas de embarazo de mi hermano mayor, mientras que yo aún no había nacido
Subir a los árboles era nuestra actividad favorita; era una experiencia llena de adrenalina y emoción. Desde las alturas, podíamos contemplar todo con un suave velo medio blanquecino que envolvía la lejanía. El viento nos mecía como si fuéramos una cuna, y al aferrarnos al tronco, sentíamos una seguridad gigante. Sin embargo, después venía el reto de lidiar con la resina mezclada con tierra que se adhería a nuestras manos. A pesar de las dificultades para limpiarnos, el aroma que dejaba era exquisito, aunque todo lo que tocábamos quedaba pegajoso. A pesar de eso, el placer de trepar a los árboles y ser unos verdaderos monos superaba con creces cualquier inconveniente.